sábado, 7 de marzo de 2009

PARANOIA


Dentro de los diferentes tipos de enfermos mentales a los que en el lenguaje coloquial se les denomina "locos", existe un grupo caracterizado por presentar como único trastorno importante el tener ideas delirantes (ideas falsas, sobrevenidas patológicamente e irreductibles por la argumentación lógica). En la historia de la psiquiatría se ha ido llamando de forma diferente a estos enfermos, desde locos razonadores, a monomaníacos y actualmente está más en uso llamarles paranoicos.- En los viejos tratados se solía poner como ejemplo a Don Quijote, que tenía ideas delirantes pero razonaba con gran discreción.
Esta alteración psíquica puede tener varios niveles de gravedad; si es leve se habla de trastornos paranoides, y si es grave o crónico, de paranoia.
La paranoia típica es de comienzo lento y forma un delirio crónico no modificable por la argumentación lógica y que se relaciona con las vivencias el sujeto, conservando éste íntegras la inteligencia, la memoria, la lucidez y la capacidad de juicio y raciocinio; siempre que no se trate de su tema delirante. El enfermo intenta dar una apariencia lógica y una explicación racional de sus ideas delirantes más injustificadas.
Los delirios paranoicos pueden ser de temas muy variados; los más frecuentes tratan de temas de persecución o injusticia, celos o amores, y de grandeza.
En los delirios de persecución, el paciente se siente acosado por personas poderosas, sectas o parientes; o piensa que todos hablan y murmuran de él, le espían, etc.
Los delirios de injusticia, llamados también pleitistas, hacen que el paciente se crea injustamente tratado por un tribunal, por sus superiores en la empresa o por la familia de su cónyuge, y plantean continuas reclamaciones.
En los delirios de grandeza el enfermo tiene la convicción de que es una persona muy importante, creyéndose jefe de estado, rey, pontífice, profeta elegido, etc.
Los delirios de celos son una fuente de amargura y riesgo para la pareja por las situaciones injustas que se crean y el enfermo se cree la infidelidad sin prueba alguna de ella, por simples sospechas.
Las emociones y la conducta del paranoico corresponden a sus ideas delirantes. Estará asustado si el delirio es de persecución, prepotente si es de grandeza y hostil e incluso peligroso si es de celos o injusticia. Su conducta está influida por los patrones socioculturales y cambian con las costumbres.
El tratamiento de la paranoia es inicialmente medicamentoso y responde bien a los neurolépticos.- Solo en una segunda etapa, cuando el paciente ha mejorado y es accesible, se complementa con psicoterapia.
Personalidad paranoide, carácter paranoide, es la base de la predisposición a desarrollar un trastorno paranoide. En los niños, el carácter paranoide se manifiesta por una necesidad desmedida de alabanza, sufren con el menor reproche, no se consideran responsables de sus fallos y acusan a otros de sus faltas. En la edad adulta, el paranoico muestra cuatro rasgos caracterológicos fundamentales: orgullo, desconfianza, falsedad de juicio e inadaptabilidad.

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